Trabajando por la salud de la comunidad

Sexualidad en la tercera edad. Charla en un Centro de Mayores

«En busca de la sexualidad perdida», Charla impartida en el Centro de Mayores Marzagán

Siempre que se aborda el tema de la sexualidad hemos de hablar del deseo. El deseo, como tal, es el motor de la vida. Nos movemos por deseo, deseo de los otros, deseo de objetos, deseo de hacer cosas. Cuando no hay deseo aparece un trastorno muy conocido y temido por todos, como es la DEPRESIÓN: uno de sus síntomas principales es la falta de deseo.

En el terreno sexual también está el deseo y, por supuesto, los problemas asociados a él: «ya no tengo deseo como lo tenía antes; ahora, casi, no tengo deseo sexual; ya no deseo a mi pareja; mi pareja ya no me desea». O muchos mensajes que oímos a nuestro alrededor: «con la edad el deseo sexual va desapareciendo; a los hombres el deseo les acompaña toda la vida, no así a las mujeres: después de la menopausia, se reduce el deseo sexual», etc.

Pero estas frases que hemos oído muchas veces ¿son verdaderas?

Para responder a esta pregunta hemos de introducir un fenómeno que ha afectado tanto a hombres como a mujeres, pero ha sido mucho más nocivo para la mujer, y es la REPRESIÓN SEXUAL.

La educación cultural tiende a la coerción sexual temporal de la mujer. «Hasta que no tengas una relación estable, no te conviene tener relaciones sexuales», se le dice. Antiguamente esta coerción era hasta el matrimonio: «hasta que no te cases no puedes tener relaciones sexuales». “No puedes entregarte a cualquiera” le dicen a las mujeres en la edad del despertar sexual.

También sobre el hombre ha recaído la coerción sexual, pero con el hombre existe una doble moral. A él se le ha dicho “espera a encontrar a la mujer adecuada”, pero  se le ha tolerado y facilitado que, hasta ese momento, pueda tener relaciones sexuales.

Esto que digo puede parecer muy antiguo y no tener que ver con los tiempos que corren: el poliamor, las relaciones abiertas, la liberación de la mujer. Sin embargo, vemos que la represión sexual continúa, lo que toma diferentes formas, algunas de ellas muy sofisticadas.

Esta coerción que se ejerce sobre la sexualidad es temporal. Una vez que la mujer tiene pareja estable, una vez que se ha casado, ya puede desarrollar una sexualidad normal. Lo que ocurre es que después de tanta coerción el desarrollo sexual puede verse alterado. Además, a la mujer no solo se le prohíben las relaciones sexuales, también se la intenta mantener en la ignorancia de lo sexual.

Y esta represión sexual a la que durante siglos ha sido sometida la mujer contribuye, en parte, a un problema que aparece en muchas mujeres: la FRIGIDEZ o falta de deseo sexual.

Con respecto al hombre, también ha tenido un efecto la coerción sexual, con diferentes consecuencias. Del hombre se espera que siempre esté preparado para la acción sexual, que siempre tenga deseo. Esta exigencia en él puede provocar un trastorno como es la IMPOTENCIA o la falta de erección al inicio, durante o al finalizar el acto sexual. Este problema, cuando aparece, suele llevar al hombre de cabeza, siendo uno de los motivos más frecuentes de consulta.

Con lo cual, nos encontramos con UNA MUJER FRÍGIDA Y UN HOMBRE IMPOTENTE. Difícil combinación para desarrollar una sexualidad normal.

¿Por qué “En busca de la sexualidad pérdida” (el título de la charla)? Somos seres sexuados desde que nacemos. La sexualidad abarca la genitalidad, la incluye, pero no lo es todo. Sexual es todo lo que nos hace ser seres deseantes y seres deseados. Cuando me pongo guapa o guapo para venir al Centro para una actividad, mi sexualidad está ahí. Cuando leo un libro y lo devoro porque me encanta, mi sexualidad está ahí. No en vano, cuando hacemos algo que nos gusta mucho, decimos que nos apasiona, nos excita, que no quiere decir que tengamos una erección o una excitación física, sino que estamos deseantes.

La sexualidad nos acompaña toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos, también la genitalidad. Por eso que muchos de los mensajes que oímos y escuchamos sobre el deseo sexual en las personas mayores, tienen que ver con la represión sexual, porque la realidad es otra.

Ustedes me podrían decir que no es lo mismo estar sano a tener problemas de salud. Y es verdad que la enfermedad trastoca todo, también el deseo sexual. Pero la enfermedad no tiene edad, ocurre en cualquier etapa de la vida; con lo cual no es algo típico del envejecimiento, es algo que forma parte de la propia salud. Además, hay una cuestión importante con respecto a la enfermedad y es que uno no está enfermo las 24 horas del día. Hay momentos donde la enfermedad no está.

Y para terminar me gustaría dejarles escrito unas frases, quizás algunas sean nuevas para ustedes. MUCHAS GRACIAS!

Somos seres sexuados desde que nacemos. 

La sexualidad es más que la genitalidad. 

La sexualidad nos acompaña toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos. 

El deseo no disminuye con la edad.   

Una Psicoanalista en Las Palmas

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