El TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo se caracteriza por pensamientos recurrentes e intrusivos que se imponen a la persona y que no puede controlar, que se acompañan, a veces, de actos obsesivos o compulsiones.
Existen dos tipos de TOC:
Primer tipo: la persona que lo padece tiene pensamientos obsesivos que le ocupan la mayor parte del día, y que, en su mayoría, son pensamientos absurdos. Los síntomas que lo acompañan son:
– No poder parar de pensar en una idea de manera constante. En ocasiones es un temor: temor a quedarse embarazada, a veces sin ninguna relación con la realidad, no manteniendo relaciones sexuales, por ejemplo, temor a contagiarse de una enfermedad grave, temor a volverse homosexual, temor a que ocurra una desgracia a la propia persona o a sus seres queridos.
– Pensamientos de culpa o remordimiento por haber llevado a cabo actos delictivos como asesinatos, robos, pederastia, actos que nunca se realizaron.
Segundo tipo: el sujeto está atrapado en rituales y manías que le pueden ocupar mucho tiempo diario, y dificultarle la realización de las tareas cotidianas. Los síntomas que lo acompañan son:
Realización de rituales o acciones estereotipadas que se le imponen al paciente, como por ejemplo:
– lavarse las manos compulsivamente tras tocar determinados objetos o personas
– comprobar reiteradamente una determinada acción, como revisar que se ha cerrado bien la puerta al salir de casa, que se ha apagado el gas antes de salir de viaje, …
– emplear un tiempo exagerado en tareas de higiene personal
– realizar rituales sin sentido por temor a que ocurra una desgracia si no se realizan, como encender o apagar la luz un número de veces determinado cada vez que se entra o se sale de una habitación, caminar por la calle evitando pisar la raya entre las baldosas, o pisándolas, etc.
– contar cosas y volver a contar por temor a haberse equivocado
Sentimientos de duda de haber realizado correctamente los rituales, y por eso, en ocasiones, les llevan horas repetirlas. Es por esto que al trastorno obsesivo compulsivo también se le conoce como locura de duda.
EXPLICACIÓN: el trastorno obsesivo compulsivo es un mecanismo defensivo que aparece en el sujeto frente a pensamientos que tiene y que no sabe manejar. Estos pensamientos son ideas o deseos hostiles que el sujeto manifiesta hacia personas queridas. Una característica es que la corriente amorosa hacia esas personas también es intensa. A esto lo llamamos «ambivalencia», es decir, sentir amor y odio hacia la misma persona. La ambivalencia está presente en todas las relaciones que tenemos, sin embargo, en el neurótico obsesivo, ambas tendencias están muy intensificadas. En su lugar, surgen en la conciencia otros pensamientos, absurdos, sin sentido aparentemente, que se le imponen de manera constante y reiterada, o que le imponen llevar a cabo rituales y actos de forma permanente. Todo ello ocurre como medida de defensa del sujeto frente a esos deseos hostiles. En la obsesión de protección se ve claramente. El sujeto se impone la protección sobre la salud de los otros, lavándose, por ejemplo, frecuentemente las manos para no contagiarlos. Ese acto, que se repite incansablemente, y que sería un acto de amor, lo que pretende es mantener oculta la otra tendencia, la hostil, y por eso se produce de manera exagerada.
TRATAMIENTO: el Psicoanálisis es el tratamiento más eficaz del trastorno obsesivo compulsivo, ya que permite al paciente descifrar los síntomas aparentemente absurdos del trastorno, y resolverlos. Por otro lado, también favorece poner palabras a aquellos pensamientos o deseos hostiles que el sujeto no tolera de sí mismo, habiendo recurrido a la represión como forma de defenderse de ellos.
Una Psicoanalista en Las Palmas