Hoy en día muchas personas buscan a través de distintas disciplinas el bienestar, la conexión con su ser, la felicidad. El Yoga, la meditación, el mindfulness, son métodos que tratan de poner en contacto al sujeto con su ser. Estas teorías parten de explicaciones como que la desconexión de la persona de sí mismos, de su entorno, es lo que les produce sufrimiento, es lo que les lleva a la infelicidad. Sus manejos y sus ejercicios pretenderán llevar a la persona a la conciencia sobre sí mismas.
Pero esto no es un artículo sobre esas terapias, sino sobre el Psicoanálisis. El Psicoanálisis partió inicialmente como método y técnica de autoconocimiento del sujeto y de transformación. Luego vinieron las aplicaciones a la patología y el tratamiento de la neurosis. Una de las premisas del Psicoanálisis no es que el sujeto esté desconectado de sí mismo, de su entorno, y por eso sufre, sino, al revés, porque sufre esta desconectado de su vida, de su entorno. Y ¿por qué sufre?
La neurosis es una de las estructuras clínicas más comunes. Incluso, a veces, se habla de ella como una característica de algunas sociedades; sociedades neuróticas, se dice. Entre los efectos más directos de la neurosis está la incapacidad del sujeto, o la dificultad, para el trabajo y para el amor. La energía del sujeto neurótico está secuestrada y puesta en las fantasías. Esta es una de las más importantes características.
El neurótico no se relaciona con un mundo real, sino con sus fantasías, y de ahí proviene la serie de afectos que esto produce como la decepción, el hastío, la tristeza, incluso la depresión, cuando la realidad no le ofrece, o le ofrece lo contrario, de aquello que fantasea. Y esto va desconectando a la persona de sí mismo y, sobre todo, de los demás.
Pero esa energía ¿dónde está? ¿A dónde se ha ido? El sujeto tiene puestas esas energías en lugares pretéritos, no presentes, en los que su libido ha quedado anclada, fijada.
Traer de nuevo esa energía secuestrada a la realidad, al presente, es una de las labores del Psicoanálisis; ponerla a disposición del sujeto, para que éste pueda hacer con ella lo que quiere, lo que más le gusta o lo que desea.
Diariamente veo en mi consulta de Psicoanálisis a personas que sufren porque no consiguen lo que quieren, porque sienten que el mundo es un lugar difícil en el que vivir, porque sus relaciones son fuente de sufrimiento, en lugar de satisfacción. Por eso sé de lo que hablo y de la importancia de incluir al Psicoanálisis como un método de autoconocimiento muy actual.