En la entrada anterior vimos la relación de la Autoestima con la etapa infantil del Narcisismo. Dijimos que esta etapa, por la que todos pasamos, se caracteriza porque el niño se toma a si mismo como objeto amoroso. La labor de educación irá limitando está etapa en el niño, sin embargo, restos de ella van a quedar en todos.
Una de las manifestaciones de esos restos son las resistencias narcisistas inconscientes del yo, que explican la singular forma que tenemos de comportarnos ante las diferencias con los otros.
Cuando nos encontramos con otro sujeto que tiene una manera diferente de pensar, de actuar, de ser, a la nuestra, nos situamos, en general, a la defensiva, tomando esa forma diferente como una crítica a la forma propia. Nos podemos sentir atacados y nos vemos en la necesidad de defendernos. Esta reacción defensiva, además, genera agresividad para con el otro, para con el diferente.
Las diferencias con los otros son vistas como un ataque al Yo, y las resistencias narcisistas salen a defenderlo.
Ante las diferencias con los demás actuamos de varias formas:
- Me someto a lo que el otro dice, evitando el conflicto. Esta forma de actuar puede hacer, en quien se somete, que busque después la venganza
- Trato de imponer mi opinión. Esta forma es más agresiva y si el otro, a su vez, reacciona igual, la escalada está asegurada
- Escucho y tolero la opinión del otro.
Las dos primeras opciones son lo mismo, ya que en ambas no tolero las diferencias. En un caso me hago daño a mí, y en el segundo caso, hago daño al otro.
Cuando dos personas hablan y discuten creyendo estar en posesión de la verdad, tiene que ver con lo que estamos hablando, con las resistencias narcisistas del Yo.
Lo que trata todo el tiempo nuestro narcisismo, es que algo de mí permanezca y que no ceda en favor del otro, y por eso se aferra a su forma de pensar o de hacer. Es como si temiéramos perder parte de nuestro yo por escuchar al otro, por cambiar de opinión, por modular nuestro comportamiento.
Estas resistencias narcisistas, que son inconscientes, son las que explican que lo primero que nos producen las diferencias con los demás sea rechazo: diferencias raciales, de clase, de opinión, de educación, de edad… Luego cada persona hace un trabajo psíquico para integrarlas.
En la labor Psicoanalítica el sujeto se va construyendo limitando su narcisismo y tolerando las diferencias, que realmente suman y no restan al sujeto.
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