Sexualidad en la tercera edad. Charla en un Centro de Mayores

sexualidad en mayores

“En busca de la sexualidad perdida”, charla impartida en el Centro de Mayores Marzagán el 22 de junio de 2016

Siempre que se aborda el tema de la sexualidad hemos de hablar de deseo. El deseo, como tal, es el motor de la vida. Nos movemos por deseo, deseo de los demás, deseo de objetos, deseo de hacer cosas. Cuando no hay deseo aparece una palabra muy conocida y temida por todos, que se llama DEPRESIÓN: uno de los síntomas principales de la depresión es la falta de deseo.

En el terreno sexual, también está el deseo, y por supuesto, todos los problemas asociados a él: ya no tengo deseo como lo tenía antes; ahora, casi, no tengo deseo; hace mucho tiempo que no tengo deseo sexual; ya no deseo a mi marido, a mi mujer; mi mujer o mi marido ya no me desea. O muchos mensajes que oímos a nuestro alrededor: con la edad el deseo sexual va desapareciendo; a los hombres el deseo les acompaña toda la vida, no así a las mujeres: después de la menopausia, se reduce mucho el deseo sexual, etc.

Pero todas estas frases que hemos oído muchas veces, ¿son verdaderas?

Para responder a esta pregunta hemos de introducir un fenómeno que ha afectado tanto a hombres como a mujeres, pero ha sido mucho más duro con la mujer, y es la REPRESIÓN SEXUAL.

La educación cultural tiende a la coerción sexual temporal de la mujer. Hasta que no tengas una relación estable, no te conviene tener relaciones sexuales, se le dice a la mujer. Antiguamente esta coerción era hasta el matrimonio: hasta que no te cases no puedes tener relaciones sexuales. Ahora es hasta no tener una relación estable. “No puedes entregarte a cualquiera” le dicen a las mujeres en esa edad del despertar sexual.

También sobre el hombre ha recaído la coerción sexual, pero con el hombre existe una doble moral. También a él se le ha dicho “espera a encontrar la mujer adecuada”, pero  se le ha tolerado y facilitado que, hasta ese momento, pueda tener relaciones sexuales.

Ustedes me pueden decir: vale, pero eso era antes. Ahora las mujeres son igual a los hombres y también, si quieren, pueden tener relaciones antes de tener una relación estable. Lo que ocurre es que aunque pueda, la mujer sigue sintiendo que entregar su virginidad al primero que pase, está mal visto.

Esta coerción que se ejerce sobre la sexualidad es temporal, es decir, que la mujer una vez que tiene pareja estable, una vez que se ha casado, ya puede desarrollar una sexualidad normal. Lo que ocurre es que después de tanta coerción el desarrollo sexual normal puede verse alterado. Porque, además, el problema, es que a la mujer no solo se le prohíben las relaciones sexuales, sino que se la intenta mantener en la ignorancia de lo sexual, se le prohíbe el pensamiento de lo sexual, y esto también va a pasarle factura.

Y esta represión sexual a la que durante siglos ha sido sometida la mujer contribuye, en parte, a un problema que aparece en muchas mujeres: la FRIGIDEZ o falta de deseo sexual. Socialmente no está bien visto que la mujer desee. Una mujer que tiene mucha vida sexual se la considera “una cualquiera”. Un hombre con muchas relaciones sexuales se le considera “un machote”. Y esto es lo que denominamos antes LA DOBLE MORAL SEXUAL.

Esto con respecto a la mujer, pero ¿qué le pasa al hombre? ¿Es un machote que va todo el día de flor en flor y que no piensa en otra cosa más que en el sexo? Este pensamiento tan desajustado de la realidad, hace que culturalmente se le exija al hombre una masculinidad, unos resultados sexuales, que si no se producen es porque el hombre vale menos. Al hombre se le pide entonces que siempre tenga deseo sexual, y que siempre esté preparado para la cópula, como si fuera un animal. Esta exigencia en él puede provocar un trastorno sexual como es la IMPOTENCIA o la falta de erección al inicio, durante o al finalizar el acto sexual. Este problema, cuando aparece, suele llevar al hombre de cabeza, siendo uno de los motivos más frecuentes de consulta.

Con lo cual, nos encontramos con UNA MUJER FRÍGIDA Y UN HOMBRE IMPOTENTE. Difícil combinación para desarrollar una sexualidad normal.

¿Por qué “En busca de la sexualidad pérdida”? Porque somos seres sexuados desde que nacemos. Somos seres con sexualidad, pero sexualidad en el amplio sentido de la palabra. Sexualidad mucho más que la genitalidad, que la incluye, por supuesto, pero no lo es todo. Sexual es todo lo que nos hace ser seres deseantes, y ser seres deseados. Cuando me pongo guapa o guapo para venir al Centro para una actividad, mi sexualidad está ahí. Cuando leo un libro y lo devoro porque me encanta, mi sexualidad está ahí. No en vano, cuando hacemos algo que nos gusta mucho decimos que estamos excitados, que no quiere decir que tengamos una erección o una excitación física, sino que estamos deseantes. Cuando alguien me regala los oídos y me dice algo bonito, yo me crezco, y mi sexualidad está ahí.

La sexualidad nos acompaña toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos. Con lo cual, para la sexualidad no puede haber edad, no puede haber tiempo. Bueno sí, el tiempo de la vida, pero no otro. Por eso que muchos de los mensajes que oímos y escuchamos, tienen que ver con esa represión sexual que todos padecemos, porque la realidad es otra.

Si yo les dijera a ustedes y afirmara con rotundidad que con la edad, o cuando las personas llegan a una edad, por ejemplo, a partir de los 70, van perdiendo las ganas de hacer cosas y de vivir, ustedes ¿qué me dirían?, ¿creen que es así?

Las ganas de vivir no tienen que ver con el tiempo, con la edad que uno tenga, ya que uno, en cualquier edad y en cualquier tiempo, puede tener ganas de vivir. Pues lo mismo ocurre con la sexualidad.

Claro, ustedes me pueden decir, vale, pero no es lo mismo estar sano, que tener problemas de salud. Y yo les digo, vale, tener problemas de salud puede quitar las ganas de vivir, puede quitar, incluso, el deseo sexual, pero esto ocurre a cualquier edad, es decir, ninguna edad se salva de la enfermedad. La enfermedad no tiene edad, con lo cual no es algo típico del envejecimiento, es algo que forma parte de la propia salud. Además, hay una cuestión importante con respecto a esto de la enfermedad. Uno no está enfermo las 24 horas del día, ni los 365 días del año, hay muchos momentos donde la enfermedad no está. Por que si no es como que la enfermedad se come a la persona, y entonces NO ES QUE TENGO DIABETES, SINO QUE SOY DIABÉTICO. ¿Ven la diferencia?

Bueno, y para terminar dejarles escrito unas nuevas frases que espero les acompañen en el deseo y en la sexualidad:

Somos seres sexuados desde que nacemos. 

La sexualidad es más que la genitalidad. 

La sexualidad nos acompaña toda la vida, desde que nacemos

hasta que morimos. 

La sexualidad no disminuye con la edad.   

MUCHAS GRACIAS

Psicoanálisis en Las Palmas

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