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¿Por qué tenemos pesadillas?

pesadilla

El sueño o la actividad onírica en la que nos sumimos todas las noches, es el guardián del reposo que viene a cumplir el deseo del sujeto de dormir.

El primer paso que dio el Psicoanálisis en su formulación teórica sobre el sueño, fue que todo sueño tiene un sentido, pero que éste solo aparece después de ser interpretado.

Lo que recordamos cuando nos despertamos, todavía no se sabe bien lo que es, es decir, el sueño en sí mismo no significa nada, y para que acontezca la interpretación el sueño debe ser contado en condiciones de asociación libre y en transferencia, que son las dos técnicas que utiliza el Psicoanálisis. Y es en estas condiciones que decimos: el sueño se presenta como una realización de deseos.

Por supuesto, esto también ocurre en las pesadillas o sueños de angustia, aunque pensar la pesadilla como una realización de deseos puede parecer un contrasentido.

Podemos decir que la pesadilla es aquel sueño que interrumpe el reposo.

Después de tener pesadillas suele ser común despertarnos con algunos síntomas de ansiedad, asustados, sudorosos e incluso llorando. Aparentemente puede parecer que es la pesadilla la que nos produce la angustia, pero no es así. Es porque estoy angustiado, aunque no sea consciente de ello, que tengo una pesadilla. Con lo cual, la angustia es previa al sueño.

Todos podemos tener pesadillas ya que nadie está exento de la angustia. Es un afecto estructural del ser humano que a veces se puede hacer acto, que es cuando notamos sus síntomas, y otras veces no.

Cuando un sueño angustioso se repite es cuando se habla de sueños recurrentes. En este caso, lo que lleva a la persona a tener estos sueños que se producen casi de la misma forma, es un estado de ansiedad o de preocupación excesiva que puede estar provocando un trastorno, teniendo la persona, incluso, temor a dormir. Ya en este último caso estaríamos hablando de uno de los más comunes trastornos del sueño o insomnio.

El insomnio o la incapacidad para conciliar o mantener el sueño, puede ser primario o secundario. El insomnio primario es aquel donde no se puede identificar una causa clara del trastorno. También en estos casos se dice que su causa es psíquica. El insomnio secundario es cuando se produce asociado a una causa identificada, bien sea una enfermedad orgánica, afecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares, o un consumo excesivo de bebidas con cafeína.

El insomnio primario o de causa psíquica puede deberse a un miedo a soñar. El insomne vendría a pensar, siempre de forma inconsciente: temo a mis sueños y, por lo tanto, temo a que mis deseos reprimidos y no tolerados por mí se manifiesten en él, y no quiero saber nada de ellos.

El Psicoanálisis ayuda a tolerar los deseos, y a pensar que desear algo no significa que se haga realidad.

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