Trabajando por la salud de la comunidad

Instinto de crueldad y pulsión sexual

La pulsión sexual no siente, en principio, necesidad alguna de objeto exterior, es decir, es autoerótica

Sin embargo, la vida infantil incluye, también, tendencias orientadas hacia un objeto exterior.

A este orden pertenece el instinto de crueldad, que existe ya en la infancia. 

La crueldad es algo que forma parte del carácter infantil, dado que aún no se ha formado en el niño el obstáculo que detiene al instinto ante el dolor de los demás, la compasión. 

La impulsión cruel proviene del instinto de dominio y aparece tempranamente en la vida del sujeto; concretamente en la etapa anal del desarrollo psicosexual. En esta etapa se desarrolla la capacidad de dominio a través de lo único que el niño tiene a su disposición, los excrementos. Con la retención y expulsión de las heces, el niño adquiere cierta influencia sobre ese mundo exterior que se le antoja extraño. Expulsar o retener es una decisión que le compete. Muy relacionada con esta capacidad está la de dar y recibir, tan importante para la vida futura, que se inaugura también en esta época.  

Aquellos niños que se distinguen por una especial crueldad contra los animales y contra sus compañeros de juego, despiertan la sospecha de una intensa y temprana actividad de la zona anal.  

Sin embargo, la preexistencia infantil de intensos impulsos crueles puede ser la condición de un viraje del adulto hacia el altruismo. Así, hombres compasivos, filántropos y protectores de los animales han podido ser, en su infancia, pequeños sádicos y torturadores de cualquier animalito que se les ponía a su alcance. 

Por todo esto podemos concluir que la crueldad está directamente relacionada con las etapas de desarrollo. 

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